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Entrevista con Darya von Berner.

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La artista Darya von Berner nos explica que su obra (Nu) en segway es “un espejo virtual de un mundo en el que somos muy móviles y muy inmóviles al mismo tiempo”. Esta pieza podrá verse hasta el 27 de noviembre en Tabacalera.

¿En qué pensaste cuando te propusieron participar en este proyecto?
El punto de partida es Desnudo bajando una escalera, una pintura que Duchamp hizo hace 100 años. Ahora ya no subimos escaleras, y la idea original del proyecto era que todos subiéramos escaleras. Ha sido así cómo he empezado a interesarme por la neurobiología. Parece que para subir una escalera se necesita un gran ejercicio mental. Por lo visto los escalones tienen unas medidas universales para que no nos tropecemos. Es importante respetar las reglas. Son como los derechos universales. Son para todos iguales.

¿Y de 1911 a 2011 qué ha cambiado?
¿Cómo se representaba el movimiento hace 100 años? Acabo de venir de París y allí he visto un vídeo en el que se ve un automóvil llegando a la casa que Le Corbusier construyó a los Stein. Hoy este automóvil nos parece muy antiguo al lado de esa arquitectura tan moderna. No tiene nada que ver con nuestra idea del movimiento. El mundo ha cambiado muchísimo. Todos tenemos móviles y vivimos en una sociedad virtual, donde la dirección de e-mail ha sustituido a la del correo. Sin embargo esta es una sociedad sedentaria. Nunca hemos sido tan móviles y tan inmóviles. Esto es lo interesante. Existen máquinas que impiden que nos movamos físicamente, como los ascensores o las escaleras mecánicas.

Entonces, ¿qué es (Nu) en segway?
Hay muchas contradicciones en nuestro tiempo y esta pieza quiere dejar patente esta confusión existencial. Somos grandes transmisores de información, pero no podemos absorber toda la información que recibimos. Por más que la tecnología avance, nuestro tiempo de comprensión sigue siendo el mismo que cuando leíamos en pergaminos. Todas mis piezas suelen ser microutopías. Pero en este momento de escepticismo y de duda, similar al que vivían en 1911, he querido crear una representación, una imagen que nos permita relacionarnos con el mundo. Las obras de arte son llaves que abren nuestra capacidad de emocionarnos y de comprender lo incomprensible. Ya que no podía crear una microutopía, quería crear una imagen que nos fuera útil. No nos está dando una solución, pero nos está revelando un mundo de confusión en el que tal vez tengamos que poner algo de sentido.

¿Qué relación tiene la obra con las redes sociales?
Vivimos un divorcio entre nosotros y el espacio en el que estamos. Por más redes sociales que haya e información si no hay entendimiento no hay nada. En la obra vemos uno de los pasillos de Tabacalera repetido infinitamente y a un actor que se mueve entre el espacio virtual y el espacio real, con soltura, como en verdad hacemos nosotros al conectarnos a Internet.

¿Qué relación tiene con la arquitectura?
Hay un texto de Fredric Jameson en el que habla de esto: como la modernidad podía representar gráficamente el movimiento mientras que nosotros ya no podemos representarlo más que en movimiento. El mundo que construimos, al igual que la arquitectura de hoy, también tiene que ver con lo efímero y lo virtual y está encerrado en sí mismo.

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Pilar Echezarreta, entrevista durante su montaje.

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Para Ariadna Cantis, comisaria del encuentro, Pilar Echezarreta trabaja con “la piel y con el aire, con la tensión superficial”. En esta entrevista explica la relación de su proceso de trabajo con el arte y las matemáticas.

¿Qué crees que tiene que ver tu trabajo con la performance?
Creo que Ariadna me invitó porque mis proyectos están entre la arquitectura y el arte, y este es uno de los temas centrales de la exposición. No hago performance, hago instalaciones, pero me gusta trabajar con artistas de otras disciplinas. Tengo formación de arquitecto y la base de mi trabajo es crear un espacio con ciertas cualidades. Puede ser una capsula para una persona o para 15. A veces mis cápsulas se utilizan para comer e incluso para dormir.

¿Y con qué fin has ideado la pieza de Tabacalera?
La pieza de Tabacalera está ideada para acoger un concierto en su interior que dará Loreto García Sánchez, que forma parte del grupo Hola todo el mundo, el día 10 de noviembre. Quiero que sea algo muy emocional, que te transporte en el tiempo, como hace el propio edificio de Tabacalera. La primera vez que entré me chupó el pensamiento a otra época y a otro espacio. La música viajará a lo largo del inflable y del propio edificio.

 

¿Qué tipo de relación mantiene el inflable con el edificio?
El lugar que me tocó a mí en Tabacalera tiene unas condiciones muy rígidas. Es una sala muy profunda de 4x4x20, que tampoco me permite jugar demasiado. El resultado es un inflable que tiene una relación muy íntima con el espacio, ya que se apoya en las paredes y en el suelo. De este modo el inflable se abandona y se deja tener por el edificio.

He visto que en tus primeros proyectos reutilizabas materiales de la vida diaria, como una bolsa de la compra o de la basura. ¿Qué material has utilizado en esta obra?
Las primeras piezas surgieron de una manera inmediata, en el momento. Al elegir estos materiales industrializados les doy una identidad. En este proyecto utilizo un material de agricultura que normalmente se vende por toneladas, por eso cuando les pedí 300 m2 no sabían de qué hablaba, finalmente el proyecto les encantó.

¿Cómo concibes uno de estos inflables?
Participo en el departamento de investigación matemática de la universidad de París Diderot con el doctor Stephane Donady. Stephane se encarga de analizar la estructura que hace que se abran las hojas en primavera. Y por esto me acerqué a él: para comprender mejor la lógica de los inflables. Juntos empezamos a analizar la superficie de las patatas. Cuando me invitaron a Madrid y vi el espacio, lo primero que pensé fue que aquí cabía una patata. Y el resultado es como la peladura de patata: una sola superficie que se entrelaza y una costura que recorre toda la pieza. En mi caso todo parte de la contemplación de un objeto ordinario, lo observo, trato de cambiarle la conducta o veo lo que se puede hacer.

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Entrevista con Andrés Jaque.

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Andrés Jaque estudia el papel de la arquitectura en la formación de las sociedades y dirige la Oficina de Innovación Política, que ha difundido la marca de calidad para productos arquitectónicos Arquitectura Parlamento. La performance que presenta en el IV Encuentro Internacional del Arte es Acción se titula Ikea Disobedients.

¿Qué relación tiene la arquitectura con la performance?
Yo trabajo en una definición de arquitectura en la que los objetos, tanto los edificados como otro tipo de objetos, por ejemplo los muebles, son sólo importantes en la manera en la que se asocian entre sí y con personas, animales e ideas, para crear situaciones. En realidad no me interesa tanto la belleza de un edificio, sino en la medida en la que en su uso o en su puesta en uso genera situaciones bellas. Como este es un fenómeno que sólo puede ser performativo, para mí toda la arquitectura es siempre performativa. Y la arquitectura se puede hacer con cosas muy diferentes, por ejemplo decidiendo el horario de apertura de un edificio o creando un personaje, como hicimos en nuestra obra Techno-Geisha.

¿De dónde viene la idea de Ikea Disobedients?
Desde hace un tiempo estamos trabajando en un cosa que llamamos “Urbanismo de domesticidades no familiares conectadas”. ¿A que me refiero? Pues a que una cosa pequeña que sucede en un interior doméstico conectada a otra cosa pequeña que sucede en otro interior doméstico construyen, finalmente, una cadena de asociaciones que tiene la escala de una ciudad. Durante mucho tiempo se ha pensado que el hogar era una estructura pacificada, es decir que en casa se desconectaba del exterior, de la política o de las interacciones sociales. Sin embargo una mirada más detallada nos haría ver que probablemente los interiores domésticos son los lugares en los que con más facilidad podemos participar en las grandes disputas colectivas. Por ejemplo al decidir si tomamos o no la píldora, qué tipo de relación tenemos con otras personas próximas, qué programas de televisión vemos o si separamos o no la basura estamos erigiéndonos como ciudadanos con una opinión. Y llevamos esa opinión hasta un activismo radical. A mí me interesa como la arquitectura puede generar actividad política.

¿Y por qué Ikea?
Me interesa el fenómeno de Ikea porque reivindica una desconexión de los hogares. Lo que en mi opinión hace Ikea es desactivar la vida colectiva en términos políticos propagando imágenes de interiores domésticos pacificados, felices, soleados y familiares. Una mirada más inteligente sobre lo que en verdad ocurre nos haría ver que nuestros interiores domésticos no son repúblicas independientes y que acudimos a ellos para encontrar la otredad y la diferencia.  El 92% de las imágenes que aparecen en los catálogos de Ikea representan a personas jóvenes, que no llegan a los 45 años, y el 97% son rubios o castaños claros, pero no todos nosotros somos sanos, jóvenes, rubios y tenemos niños. Esta es la otra realidad doméstica que a nosotros nos interesa y que tiene un gran potencial para crear espacio público.

¿Y en qué va a consistir la performance?
Estamos haciendo un prototipo de espacio público configurado con fragmentos de cosas que ocurren en los interiores domésticos. Y eso es lo que va a poder verse. Vamos a reunir a 12 personas, cuya vida hemos estudiado en profundidad, y de las cuales ninguna podría estar en un catálogo de Ikea. Sin embargo son capaces de generar asociaciones colectivas con otras personas a través de cosas diferentes que ocurren en los espacios domésticos que habitan. Lo doméstico es un espacio para el activismo político.

¿Y cómo se relaciona Ikea Disobedients con la Tabacalera?
Podemos decir que hemos acampado en la Tabacalera. Es un edificio que fue diseñado para un programa muy precioso. Y un programa además maquínico, como la mayoría de los edificios de esta época. Lo que a mí me interesa es que se puede utilizar un edificio como este sin seguir su mandato programático. Es decir, sin hacer caso al programa que contiene en su organización. El edificio no se interpreta, directamente se acampa en él. Este es el tipo de relación que mantenemos. Al pensar la arquitectura no tratamos de corregirla, sino desobedecerla. Entendemos que el edificio tiene su propia personalidad, su propio programa, pero no necesitamos seguirlo, ni tampoco necesitamos transformarlo: no es necesario que esto se convierta en un espacio blanco para poder intervenir en él. Mi generación se separa mucho de otras generaciones de arquitectos que tienen la necesidad de reprogramar los edificios o bien obviarlos. A esta forma nuestra de entender la arquitectura como una simple yuxtaposición, más próxima a la tradición de los squatters, por ejemplo, yo suelo llamarla Arquitectura Parlamento.

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Entrevista con Iván López Munuera.

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Iván López Munuera, crítico y comisario independiente que el próximo día 11 participará en los encuentros de el Arte es Acción, nos explica a que se refiere con las biopolíticas de andar por casa.

¿Qué queremos decir cuando decimos: “el arte es acción”?
Yo creo que todo el arte es acción. Desde el comienzo de la historia de arte se realiza de manera activa. Hay distintos tipos de actividad, hay una actividad que puede ser más contemplativa, que puede resultar más o menos pasiva, o con una participación mensurable del espectador. Pero en realidad todo el arte es acción, porque moviliza una serie de afectos, ideologías, políticas y contextos que son fundamentales y que realmente siempre se desarrollan de manera activa.

¿Y no es muy distinto el arte de acción de los años 60, lo que llamamos performance, al resto del arte?
No es tan diferente. Verás, cuando Hélio Oiticica desarrolla sus parangolés a mediados de los años 60 – es decir estas obras en las que a través de una serie de telas, de capas que el mismo lleva y que activa con el público, con el baile, con las posibles performatividades que ofrecen…- no es tan diferente a cuando estamos delante de Las Meninas, por ejemplo. Porque lo que realmente esta haciendo Hélio Oiticica es llamar la atención sobre unos procesos que siempre se han producido. En su libro sobre Manet, Georges Bataille decía que de todos los cuadros se rieron pero que de la Olimpia se rieron con una risa inmensa. Esta risa es una manera de activar la consideración que se tiene sobre el arte, sobre los espacios expositivos, sobre el público, cómo se puede configurar y como participa en la obra.

¿Qué relación tiene la performance con la arquitectura?
Tal vez la arquitectura es una colonización de los cuerpos activos. Desde un principio los humanos podemos atravesar los espacios de la arquitectura, podemos obtener perspectivas diversas, podemos tocarlos de una manera más variada que otras obras enmarcadas en otras disciplinas donde la vista y cierto estatismo son siempre los modos privilegiados de aprehenderlas. La cuestión es que al final la percepción es más o menos la misma, porque siempre puede haber una generación de un contexto crítico, de un posicionamiento frente a esas obras, una performatividad, que al fin y al cabo es un desarrollo crítico de tu posición frente a cualquier cosa.

¿Qué significa biopolíticas?
El término de biopolíticas proviene de la filosofía y de los estudios culturales y específicamente de las investigaciones de Michel Foucault y con posterioridad de Giorgio Agamben. Michel Foucault dice que el sujeto contemporáneo recibe las políticas y las ideologías en su propio cuerpo a partir de dos niveles. Por un lado en un micronivel, en el que las administraciones, los órdenes legislativos, los órganos sociales y económicos fundamentan, con todos sus aparatos, nuestro día a día, desde con quién podemos mantener relaciones, hasta de qué manera podemos desarrollar nuestra vida laboral, cuestiones que marcan la vida de cualquier sujeto. Luego hay un macronivel que considera al sujeto en relación con toda una población, con todo un órgano legislativo, normativo…todo esto está imbricado con el día a día y con nuestra configuración como seres humanos. Michel Foucault avanza este concepto de biopolítica, una política que se desarrolla en conjunto con la vida, y que puede ser un lugar opresivo o un órgano de disidencia. Un órgano de disidencia porque al contemplar qué es lo normal, qué se considera dentro de una legislación, se excluyen muchas otras cosas y todas estas cosas que se excluyen continúan produciéndose y además lo hacen de manera desafiante con lo establecido, con lo aceptado.

Entonces ¿qué quieres decir con biopolíticas de andar por casa?
Cualquier decisión que tomemos, incluso en el ámbito doméstico, tan denostado muchas veces desde los ámbitos políticos, estéticos o culturales, nos pueden convertir en grandes disidentes y activistas.

¿Y cómo se relaciona esto con el arte?
Muchos artistas han tratado este tema. Por ejemplo Helio Oiticica o Guy Ben-Ner, los escritos de Rem Kolhaas o incluso las articulaciones que activa Lady Gaga en sus videoclips. No quiero decir que sean siempre disidentes, pero lo que sí quiero decir es que cómo pueden recibir esas acciones los agentes, el público, los críticos o los comisarios, se puede convertir en ámbitos de disidencia.

¿Y un par de ejemplos más?
Cuando Glenn Ligon se pasea por las calles de Nueva York con un cartel que dice “I’m a man”, se trata de un acto de empoderamiento que está invocando una estética muy determinada que entra en conflicto con su propia visualización. Cuando Mickalene Thomas invoca las estéticas del black power de los años 60 y 70, que habían sido importantes para la comunidad negra, pero introduciendo erotismos lésbicos y actos de emancipación feministas, está entrando en colisión con una ideología muy precisa, con una ideología muy diferente pero que de esta forma es reutilizada.

¿Y cómo relacionas estas biopolíticas de andar por casa con la obra de los artistas y arquitectos que participan en la exposición?
Muchos de los agentes productivos que han trabajado en esta exposición, incluso a través del propio montaje, abordan el territorio de lo doméstico, del día a día, a través de planteamientos estéticos y sobre todo de posicionamientos ideológicos muy potentes. Creo que va a ser muy perceptible como todas esas decisiones en el día a día configuran nuestro contexto a un macronivel y se pueden ejercer disidencias en la lista de la compra o en las conversaciones vía skype con tus familiares más allegados. A través de la producción cultural y de los ejemplos de esta exposición se pueden visualizar muy bien todas estas cuestiones.

Ignacio Vleming.
Fotografías: Dani Guereñu.

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Ariadna Cantis, la comisaria del IV Encuentro Internacional del Arte es Acción, nos da las claves del proyecto.

Ariadna Cantis

¿Qué podemos encontrar en este encuentro dedicado a la relación de arquitectura y performance?
De una forma muy sencilla, podemos decir que encontraremos a artistas que manejan temas que hasta ahora eran propios de arquitectos, como la escala, el territorio o el espacio, y a arquitectos que utilizan el lenguaje de la performance para expresar una serie de reivindicaciones políticas y sociales.

¿Se trata de algo nuevo?

Yo creo que es un tema muy desconocido, pero que empieza a estar en la boca de todos. Suelo trabajar con gente muy joven, con arquitectos emergentes, y lo que me interesa es entender qué hacen, por qué lo hacen y cómo lo hacen. De un tiempo a esta parte veo que los arquitectos hacen guerrilla urbana y hacen performances para contarnos sus preocupaciones sociales, políticas, económicas. Hay algo relacionado con la necesidad de protestar en la utilización del lenguaje performance por parte de jóvenes arquitectos. Y esto no sólo está ocurriendo en España y en Madrid, hay casos que conozco bien en Brasil, Colombia, etc…

Arte y arquitectura, ¿no son dos disciplinas muy alejadas?
Una cosa que me interesa mucho de este proyecto es la relación del arte y la arquitectura: ya no hay fronteras, ahora hay un juego erótico, un coqueteo entre ambas, se acercan y se vuelven a alejar. Por ejemplo, el artista Dan Graham se autodenomina “turista arquitectónico” en una entrevista realizada por HU Orbist en la revista Contemporary. ¿Pero es que cuándo Andrés Jaque hace la Techno-Geisha no es un artista? Sí, es un superartista.

Algunos de estos artistas, como Martín Huberman o Pilar Echezarreta dan un nuevo uso a objetos de la vida cotidiana. ¿Podemos hablar de reciclaje?
Yo no creo que estos artistas trabajen el reciclaje, no estoy de acuerdo, Martín Huberman hace un trabajo interesantísimo que yo lo llamo “Low Budget Parametrics”. Hace un diseño paramétrico pero de bajo coste: construye una superficie alabeada con hilo de pescar de donde cuelga unos broches de ropa de madera. ¿Qué pasa cuando un arquitecto emergente en Latinoamérica no puede hacer diseño paramétrico? Es una cosa hermosa donde lo doméstico y el diseño paramétrico se cruzan. No trabaja con el reciclaje, trabaja con la reutilización de objetos y su transformación en elementos bellos, o sea belleza a partir de elementos cotidianos como un broche o unas papeleras de plástico en el proyecto Te quiero bola. Reutiliza elementos cotidianos para crear otra cosa que nos sorprende. A mí me gusta hablar del factor sorpresa.

¿Y en la obra de Pilar Echezarreta?
No, tampoco hay reciclaje. Pilar trabaja con la piel y con el aire. Ella trabaja con la tensión superficial. Su trabajo está hecho con bolsas de basura cosidas, infladas con un secador de pelo. Otro ejemplo de bajo coste. Es de una belleza extrema. La belleza y la sorpresa son dos aspectos clave y en los que coinciden todos los artistas de esta exposición. Son 8 artistas y arquitectos hipersensibles.

Didier Faustino nos propone comprender la arquitectura como una prolongación del cuerpo.
Didier Faustino construye un habitáculo con el bailarín. Yo nunca había visto un trabajo de él con el cuerpo. Se trata de una obra hecha para la ocasión y viene con un artista maravilloso, Richard Siegal. Estamos todos expectantes. Ten en cuenta que es todo improvisación, parte de las preguntas que me haces, me resultan difíciles de contestar hasta que no veamos las obras y el resultado.

¿Y a qué se refiere cuando dice que estos artistas están interesados por cosas propias de la arquitectura? ¿Póngame un ejemplo?
Por ejemplo el tema de la escala: Luis Úrculo trabaja en mircroescalas. En su obra Covers una performer construye con bowls edificios icónicos, y en cambio la macroescala la usa Hector Zamora en Errante, que nos propone un parque suspendido sobre las márgenes de un río que atraviesa la ciudad de San Paulo en una zona industrial.

Desde hace unos años se habla del “arte urbano”. ¿Ha llegado el momento de hablar de un “arte doméstico”?
En realidad la vivienda es una necesidad. Andrés Jaque tiene estudios científicos sobre este tema. Yo no lo veo como un tema artístico, pero sí como un tema a reflexionar, pero sí que es verdad, que hay muchas exposiciones, anteriores a esta que han hablado del espacio doméstico como un espacio político, de convivencia…pero yo no creo que haya un cambió de hablar de lo urbano a lo doméstico, la ciudad está hecha de viviendas. En realidad estamos hablando de lo mismo. ¿Qué es una ciudad? Una ciudad es un conjunto de viviendas que están en relación con el espacio público. Hay tres proyectos que hablan de lo doméstico, el de Andrés Jaque, el de Bestué y Vives y el de Luis Úrculo, que tampoco es reciclaje, él habla de la memoria.

Esto suena interesante. ¿Y por qué la memoria?
Hablar de la memoria para mí es muy importante. Y para mí es un honor trabajar en Tabacalera. Tabacalera es un espacio que performea con nosotros continuamente. Entrar esta mañana en Tabacalera ha sido una performance para mí, en sí misma. Se trata de un edificio construido a finales del siglo XVIII que sin embargo es receptor de lo más moderno, más contemporáneo…y como lo acoge tan bien…el espacio nos habla, chorrea memoria, y creo que esto es una apuesta muy importante del Ministerio. Un contenedor cultural hoy, en una ciudad como Madrid, creo que no puede ser mejor que el espacio que tenemos en Tabacalera. Lo cual nos enfrenta a un debate muy profundo y muy difícil, sobre la necesidad, sí o no, de la arquitectura contemporánea en los contenedores culturales. ¿Cómo debería hacerse? ¿Por qué?…Este edificio, así como está, limpio y con salidas de emergencia ya es un contenedor cultural contemporáneo, no necesita nada más.

¿Y qué lugar ocupan las nuevas tecnologías en la obra de estos artistas?
Esto es fundamental. Por ejemplo en la performance de Darya von Bernar (Nu) En Segway un hombre twitteará en directo con su pareja.

¿Qué tipo de actividades componen el encuentro?
El Arte es Acción se divide en tres partes. Una ocurre el día 10, que son las performances, otra el día 11, que es el encuentro entre comisarios y críticos, y la exposición que es a partir de este día. Como la performance es algo efímero, que dura minutos o segundos, aquellos que no pueden estar ese día, a esa hora, podrán ver lo que pasó en Tabacalera gracias a los vídeos del making of y al vídeo de cada una de las performances. Por esto cada uno de los artistas, tienen que hacer una instalación y dejar el recuerdo de lo que allí pasó, puede ser una instalación, un objeto, un vídeo o todo. Me parecía importante hablar de la performance democrática.

¿Y qué crees que va a suceder el 10 de noviembre en la Tabacalera?
Estamos todos muy emocionados. Esto es un “work in progress”, no tenemos ninguna conclusión, vamos a experimentar, vamos a sentir, vamos a tener las vivencias el día 10, con las performances, y el día 11, vamos comentar y hablar sobre lo que hemos visto.

Ignacio Vleming.
Fotografías: Dani Guereñu.

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¿En qué convertirían mi casa los participantes del IV encuentro de “el ARTE es ACCIÓN”?.

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Al visitar sus webs he descubierto que estos artistas y arquitectos consiguen transformar las cestas de la ropa sucia en una gran pelota, el fregadero en una fuente o las bolsas de la compra en una estructura inflable donde dormir.

Estos artistas y arquitectos vuelven a plantearse el concepto de casa. ¿Pero qué es una casa? Parece sencillo, todos lo sabemos: un lugar en el que guarecernos del frío. Me parece que esta definición no gustaría a todos. ¿Entonces la marquesina del autobús es una casa? Creo que no. Para Bestué y Vives parece ser algo más complejo. En una de sus acciones el pasillo se convierte en el lugar apropiado para concertar una cita y en otra, la cocina esconde cultivos secretos de setas. Tampoco creo que Andrés Jaque (www.andresjaque.net) se conforme con esta definición de casa. Estoy deseando saber que “equipamiento urbano hogareño” nos propone con su performance Ikea desobediente.

Algunos, como Didier Faustino y Richard Siegal o Martin Huberman a través de Normal regresan al origen fundamental de la arquitectura, a la versión inicial de una casa: la cabaña primitiva, hecha con las ramas de los árboles, con aquello que los seres humanos se encontraron nada más salir de la cueva. Para los dos primeros la arquitectura se convierte en una problemática continuación del cuerpo y para el segundo las pinzas de la ropa, un objeto encontrado en el ámbito doméstico, es ese material básico cuyo uso puede ser reinventado.

Parece que esta es una revolución iniciada desde la misma cocina. Volvamos a hacernos la pregunta: ¿Qué es una casa? ¿Qué debería ser una casa? Sigo sin tenerlo demasiado claro. Mientras más indago en la obra de estos artistas y arquitectos, menos lo comprendo. Me imagino el dibujo infantil de casa: un triángulo (el tejado) encima de un cuadrado (la fachada). Creo que esto no vale. ¿En qué lugar del imaginario ubico el concepto de casa? ¿Y el mismo concepto de arquitectura? Frente al viejo edificio de la Tabacalera, donde se celebrará la exposición, con sus robustas paredes, hoy cubiertas por un andamio (en restauración), todo lo que voy descubriendo parece volátil. Casi soy incapaz de definirlo con palabras. Sobre esta ligereza de la nueva arquitectura quiere reflexionar la obra de Darya von Berner. ¿Generar una nube, como ha hecho en otras ocasiones, es arquitectura? ¿Existe una arquitectura no habitable? En esta exposición nos presenta un vídeo (Nu) en segway, en el que la noción de tiempo también es inestable. Parecida a una nube es la estructura inflable que nos propone Pilar Echezarreta, pero este sí es un lugar habitable, aunque totalmente distinto a la casa que dibujábamos cuando éramos niños.

Si la última pregunta que me hacía era ¿qué debe ser una casa?, y sigo sin saber responderla, tal vez pueda ayudarme la siguiente pregunta: ¿qué era una casa? Esto es lo que me hacen pensar las obras de Luis Úrculo, que con objetos domésticos tratará de reproducir grandes hitos de la historia de la arquitectura para esta exposición, o Hector Zamora, que nos invita a recrear en nuestra imaginación otros presentes posibles a través de la memoria de un parque, como muestra la obra que trae a Madrid para “el ARTE es ACCIÓN”.
Creo que todavía tendré que esperar a que comience este IV encuentro Internacional de Performance & Arquitectura para responder a todas estas preguntas. Mientras tanto, no hago más que pensar qué harían los artistas con los objetos más cotidianos de mi casa: las cuerdas de tender, las macetas o los picaportes.

Ignacio Vleming.
Fotografías: Dani Guereñu.

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EL ARTE ES ACCIÓN ▪ IV ENCUENTRO INTERNACIONAL ▪ PERFORMANCE & ARQUITECTURA.

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Bienvenidos a este espacio en donde reside toda la información de este cuarto encuentro internacional.
Aquí están disponibles todos los detalles y programa de las dos fechas clave: las perormances e inauguración, el encuentro y la exposición.

Contamos además con perfiles en facebook y twitter, embarcándonos en esta edición en las redes sociales para generar diálogo entre los artistas, organizadores y público.

Día a día ofreceremos una cobertura de este encuentro mediante notas y reportajes.

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